Fibres sans chaleur.

  • 0
Hay olores que apenas tocan la memoria, dan de golpe sobre la cabeza de algún recuerdo. Hay alientos que en la noche se confunden, y sin querer truenan, como una botella de fragante perfume al impactar en el suelo.

Imposible es despegar de los recuerdos, la etiqueta que les dió el perfume. Se consigue en ocasiones, desgarrar partes de esa etiqueta, pero nunca eliminarla de golpe, con un solo tirón. Dejando de respirar.

Es de ese modo entonces, que apenas entra un aroma por la nariz, comienza a recorrer un camino ya trazado por los recuerdos que amargos insisten en buscar un perfume distinto que los haga ser mas soportables y sordos, como el impacto de las botellas que se rompen solo una vez, dejando el aroma de su interior arraigado al piso por días enteros. Dejando la memoria embarrada de una colorida etiqueta que inocente se abraza a las particulas de algo frio que parece ser carne. De algo fibroso que parece ser tela.

Es de ese modo que el ahogo sucede. Hay perfumes hermosos que tengo ahogados en la memoria, perfumes que me transportan al infierno y al estrecho latir de mi infancia. Aromas que se aparecen de pronto, recorriendo el camino de los días malos. De las botellas que al caer cortaron pedazos de ese piso fibroso y sin calor, donde tengo guardado a veces el corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario