Una fecha suena otra vez anunciada en la radio. Un hombre triste y un texto mal escrito nacen de nuevo. La identidad de ayer se quemó y la nueva está cansada. La mente está más fresca en las mañanas. Lo que ya no se toca nos regala mucha alegras. Ya no me acuerdo de la pesada infancia que a veces digo que tuve.
Tengo un tren y ese tren corre sobre una vía circular en la que me gusta andar para no perderme. Una rueda que encierra y rodea a propósito.
Tengo una mente terrible, que apenas escucha algo lo encierra en letras. La desesperación constante de que el tiempo no va a alcanzar para nada. Las ganas de decir todo de manera tenue. Los rodeos ciegos sobre mil decisiones. Tengo la fragilidad mal puesta, la carne donde no debe. Cargo la fe de mis defectos cubiertos de adornos.
Sé tan poco de mi, que cuando encuentro algo entre las letras, me cuesta mucho trabajo que los de más coincidan tan pronto. Las letras no siempre están escritas en papel o en tela. En esta armadura, yo escribí el nombre primero.

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