Lejos, para querer estar cerca de nuevo.

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Detenerme a pensar en lo que parece lógico y debería serlo, me provoca encender la caldera que llevo dentro del estomago. Apenas empiezo a pensar en bruto sobre las ideas que intento organizar en un papel y el magma comienza a subir desde mi inmenso estomago hasta el esófago, alcanzando el timbre de un asco que es solo mío y que por tanto solo yo reconozco.


Lejos, quiero estar lejos de mi país. De la gente que me ama y que busca. Quiero despertar en un sitio completamente extraño donde apenas pueda comunicarme, eso quiero. Quiero estar lejos para poder llorar sin complicaciones de tiempo, sin tener la necesidad de buscar un lugar y un pretexto para esconderme. Un lugar con una fuente enorme y que tenga encima una escultura exclusivamente francesa que evoque la libertad de las ropas apenas cubriendo la moral de aquella estatua. Que tenga una mano levantada, pues quiero en la cima de esta fuente colocar todas mis mentiras, siempre he creído que hay que estar cerca de una fuente al decir una mentira, para ponerla en la cima y así, cuando esta mentira ruede hacia abajo se ahogue de inmediato.


Quiero dar la vuelta a la pagina de este libro que no es ligero ni pesado. Estoy cansado de ponerle salsa a las palabras para que se note que de verdad queman. Siempre que escribo me viene a la mente la idea de que soy el más idiota del mundo y no sé como expresarme. Quiero irme y dejar las exageraciones guardadas en una bolsa bonita para basura, levantarme temprano y esperar al camión recolector para ver como se la lleva. Estoy cansado de estar enamorado de los sonidos que hace una guitarra al saber tocarla y sentirla tan lejos. Al mismo tiempo estoy muy ocupado enlistando lo que me gusta y no me gusta. Por que me gusta mostrar mi drama dividido en un plato de tres divisiones. Sin mezclar carne, queso y verdura.


Quisiera ser mas sencillo. Desvestirme de mi y amanecer sin ninguna prenda que me hable o me haga actuar como el yo de antes. Perder de golpe la memora de lo que no me gusta y volver a descubrir el mundo como lo hace la gente que todo el tiempo vive sin importarle nada. Amanecer queriendo ver todas las películas que pasan por el canal de diversión los domingos una y mil veces, hacer el idiota todo el tiempo, perder la noción de lo que siempre está en mi cabeza y lavarme la cara una vez al mes sin que las alergias aparezcan.


Dejar de ser yo estaría bueno. Así no sentiría la necesidad de buscar con google por dos horas a una persona por su username y decirle: "Yo te quiero, un abrazo de alguien que no te conoce"; solamente porque le he visto un comentario escrito donde decía que estaba mal por algo o con algo. Así la pena al ser reconocido o halagado se convertiría en un alimento converso en lugar de la incesante cantidad de antojos con los que me consiento. Así sería sumamente egoísta con mi dinero y mi manera de gastarlo. Probablemente haría una fortuna en pocos años. Así botaría a los amigos que ya no quiero con maldiciones y no sentiría remordimientos en mitad de las noches en que la paso bien lejos de ellos. Me despejaría de incógnitas porque de inmediato las desecharía al diablo y cada vez que vinieran a la mente un trago de cualquier cosa embriagante las arrastraría.


Viviría desenamorado, no dejaría el corazón en tantas cosas. Todas las letras que he juntado por aquí y por allá seguirían sueltas y libres. No tendrían necesidad de ensuciarse al alinear con mis ideas.


Quisiera estar lejos. Y además quisiera no conocerme del modo en que me conozco. Desaparecer de esta noción que es mia y dejar en la bolsa bonita de la basura mi bitácora de los ciclos. Esa que cada vez que reviso me dice que no me sirve de nada estar lejos, siempre ha sido inevitable dejar de ser el mismo.


Bienvenido de nuevo, Diciembre.


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