Me gusta dudar, porque en oscura verdad siempre termino embarrado. Bordado al costado de mis oídos un día del calendario siempre me queda marcado. Me gusta temer, y detesto escribir siempre de esta manera.
Anoche Jacobo se desdobló en espíritu como no lo hacia desde hace tanto. El ya tiene sus caprichos siempre bien enlistados, y sin temor alguno se acerco a la lista que llevaba aferrada en la mano y arrancó el primero. ¡Soledad! - Gritó, y al instante el universo entero se volvió absolutamente rojo. Apenas podía distinguir el contorno de su carne y la tinta oscura que sobre la lista marcaba los caprichos en orden de intensidad. Jacobo apenas disfrutó los primeros minutos de esa ilusión sangrienta, no habían pasado ni 24 y el ya estaba sofocado con los calores que la soledad del universo hacia llegar hasta las terminales del cerebro donde se siente la emoción.
Pronto buscó la lista y curiosamente el deseo que seguía era volver a estar en los brazos de María; la mujer con la que llevaba ya 4431 días en una especie de resurrección. Esa mujer que llego tarde a la cita con el amor y celosamente ha tomado el tren equivocado. La mujer que se rehusa a bajar de entre los pasajeros de nuevo a tierra firme. Esa loca que en la noche besa la locomotora y susurra enajenada al conductor que solo muerta bajará de ese tren, que si bien no la lleva donde el amor, por lo menos: la lleva lejos de donde siempre ha estado.
Al instante de haber arrancado el segundo deseo de la lista, Jacobo despertó envuelto en las sabanas de María, desnudo. Complaciente como siempre. Ella en cambio dormía, otorgando plena confianza a Jacobo y a sus pensamientos. Jacobo escribe mientras María sueña que en el tren hay una parada especial donde ella baja para encontrar al Jacobo fiel que tanto busca. A María le da por dormir siempre que puede, le gusta estar mas tiempo con su Jacobo de mentiras, mientras el verdadero viaja por el tiempo, siempre con una lista de pendientes y deseos entre las manos.
Jacobo ha decidido llegar a los brazos de María por que en ella ha encontrado un hogar y la seguridad de sentirse indispensable. Por eso siempre en su lista de deseos estará el de volver con ella.
Apenas 450 minutos/sueño han pasado. Jacobo sabe que el nido siempre estará ahí, tan lleno de María como hasta ahora. Y por ello se toma la libertad de volar entre sus sueños hasta el tercer deseo. Un deseo que no tiene ni cara, ni nombre, ni destino. Un deseo que mas bien es un paréntesis que no desea abrir por ningún motivo. Mas sin embargo un deseo, tan rojo y sofocante como el primero. María calla y asiente, le bendice y al mismo tiempo prepara mas papel y carbon para el viaje de Jacobo.
Apenas parte el ave del panal, María vuelve a su sueño precioso donde el Jacobo de ensueño, está siempre: siendo para ambos.
Jacobo ha volado con el deseo de en medio siempre escrito en la papeleta blanca. Antes de irse a entrado a los sueños de María y en un muro ha dibujado una verdad a medias. María ya no sabe leer entre lineas. Es inmune. Por primera vez en muchos años, Jacobo, saca una nueva papeleta y escribe su primer miedo durante el viaje. Sabe que el cualquier día podrá volver, sabe que ella no estará eternamente despierta…
Nos vendría tan bien una maestría, sobre mentir hacia adentro.
Escuchar ♫
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